CONSTANTINO ROMERO: La entrevista

Vuelve a ser 12 de mayo. Se cumplen 3 años desde que nuestro actor de doblaje más reconocido, Constantino Romero, dejase la Tierra para ocuparse de uno de sus trabajos más importantes: ser la voz oficial de Dios en español. Hoy todo el mundo habla de ello por las calles. Con motivo de este aniversario hemos venido hasta su retiro para preguntarle cómo lleva su nueva vida y a preguntarle por qué le motivó a emprender su labor. Desde aquí le damos las gracias por hacernos un hueco en su apretada agenda. Siempre nos gusta charlar y aprender de él.

Constantino 1

[Entrevistador] Hola, Constantino. Muchas gracias por recibirnos. Estábamos deseosos de al fin tenerte con nosotros.

– [Constantino] Gracias a vosotros por subir hasta aquí. Sé que el viaje se hace largo.

–  [E] Llevábamos ya bastante tiempo sin disfrutar de ti y tu voz. ¿Qué tenemos que hacer para que regreses?

– [C] ¡Lo dices como si os estuviera castigando! [Ríe] Uno lo deja todo por dos motivos: por amor o por trabajo. Yo estoy aquí por una combinación de ambas; ya sabéis que el doblaje es una de las facetas a las que me he dedicado en cuerpo y alma durante décadas y, aunque siempre me he apasionado tanto como la radio, el teatro o la televisión, bien es cierto que en mi etapa última dejé de ser asiduo de los estudios. Sabía que con este trabajo iba a reencontrar a un viejo amor.

–  [E] ¿Cómo llegaste a ser la voz de Dios?

– [C] Pues como en todo producto importante se abrió casting y consideraron que era yo quien mejor daba el personaje. Me eligieron prácticamente nada más hacerme la prueba. Tengo entendido que ya se había hablado de mí como posible. Fue todo muy deprisa, la verdad.

–  [E] Es un trabajo muy ambicioso. ¿Qué tal es doblar a Dios?

– [C] Lo más tremendo que haya hecho nunca. Ya vamos por la tercera temporada y está siendo un éxito aquí arriba. Me siento en plenitud con mi trabajo porque está resultando delicioso.

–  [E] Algo malo habrá… 

– [C] Lo peor que llevaba son los destellos en pantalla, porque ya sabes que aquí ciertas deidades emiten una luz muy característica que acaba resultando muy molesto a la vista. Al principio tenía que traerme gafas de sol al estudio, pero han desarrollado un sistema para rebajar los matices en luminosidad. Ahora puedo verle los labios al muñeco (con perdón del Jefe).

–  [E] Seguro que hay más de una anécdota graciosa que contar. [Río por contagio]

– [C] Mira, te voy a contar una muy buena. Me acuerdo del capítulo siete de la primera temporada: el personaje se dirigía a su hijo desde el cielo para darle fuerzas por el calvario que estaba pasando, y empezaba a hablar pronunciando “Yo soy tu padre”. ¡Imagínate! El director y el supervisor llorando de la risa y yo tirado por el suelo. Y así muchas. [Reímos]

Constantino 2

–  [E] ¿No hubieras preferido haberte quedado y seguir doblando a Clint Eastwood? Dice que se retira de la actuación pero no acaba de creérselo nadie.

– [C] Para mí era ya como un amigo y me encanta doblarlo, es un gran actor, pero ha habido películas en las que yo no me he encargado de él y el mundo nunca se detuvo. Hay que comprender que, antes que voces, somos personas, tan frágiles y susceptibles a las sorpresas de la vida como cualquier ser humano. Nos reímos, nos alimentamos, enfermamos y morimos… Creo es algo con lo que debemos convivir y confío en que sabemos hacerlo. Que yo no esté en la Tierra no quita para que vosotros dejéis de disfrutar de él, que es lo que tenéis que hacer porque el señor Eastwood es un gigante del séptimo arte.

–  [E] Me parece una respuesta muy convincente y se te ve seguro en tus palabras. Tampoco Mufasa en una nueva serie de El rey león o Darth Vader, que dicen puede aparecer en algún capítulo futuro de Star Wars, van a poder hablar por ti.

– [C] Ya me han informado de todo eso… No podía posponer mi encuentro con esta empresa. Si tengo que esperar a que los creativos se decidan a inventar nuevas historias no me dedicaría a otra cosa, y no me hallo para esos personajes en exclusiva. Tampoco es coherente que estiren las vidas de éstos hasta donde llegue la mía. Sólo deseo que a quienes se encarguen de ellos a partir de ahora les traigan las satisfacciones personales y profesionales que me reportaron a mí.

–  [E] No pinta que estés resignado a quedarte aquí arriba, ¿cómo llevas el día a día?

– [C] Se respira tranquilidad y camaradería. Pensé que se me iba a dar peor. Me han soplado que está patas arriba aquello. Cuando volváis, comprenderéis mi bienestar.

Constantino 3

–  [E] La última figura del doblaje en abandonarnos fue Josefina de Luna. Tengo entendido que los compañeros que suben son recibidos con cariño y son llamados para que interpreten personajes importantes aquí.

– [C] ¡Por supuesto! A mí me eligieron para un proyecto y un personaje muy concretos, pero llegar y ver que compañeros con los que has compartido tantos momentos estén aquí y se les dé la oportunidad de seguir trabajando en lo que han sido maestros en vida es altamente conmovedor. Te lo cuento y no para en mí la satisfacción.

–  [E] Lo entiendo. Es enternecedor que gente que lo dio todo por su profesión ahora aquí desempeñen su labor y resulten útiles.

– [C] Eso es. Es todo un acierto que hayan contado con ellos y conmigo de este modo. Lo mejor es que muchos de ellos no tuvieron en su momento la gloria que otros alcanzamos y ahora la están viviendo la mayoría. Cada vez va viniendo más público y esto es como cualquier otra empresa: necesitamos constantemente caras nuevas para abordar nuevos proyectos. Tenemos la suerte de haber contado con grandes figuras del doblaje en nuestro país y siguen siendo los ídolos que fueron. No te cuento cómo ha sido tener de nuevo a mis padres de profesión entre los brazos (a los míos propios también) y trabajar con ellos. Estar de nuevo con Felipe Peña, Sansalvador, Rogelio, Joaquín Díaz y los chistes de Rafael Calvo… A gente de Madrid también veo, nos relacionamos y nos involucramos en labores constantemente. La semana pasada hicimos un “Cyrano” maravilloso.

–  [E] ¿Qué te quedó por decir antes de irte?

– [C] Sayonara, Baby.

–  [E] ¿Qué te quedó por traerte?

–  [C] Mi clavo de la suerte.

–  [E] Algo que eches de menos.

– [C] Echo mucho en falta volver a ver a mis seres queridos, también me gustaría visitar una última vez mi pueblo, Chinchilla. ¡Ah, que no se me olvide el jamón!

–  [E] ¡Qué diablo!

– [C] ¡No digas eso aquí! [Reímos]

– Diego García Castillo, 12 de mayo de 2016 –

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